Tu hablar fluye sin posarse en los objetos. Viaja en el ambiente pero apenas lo roza. Tejido de seda envuelto en carne y piel, que se apodera de mi, en infinitas noches. ...Bebí de tu cuerpo y el veneno me posee, hasta el extremo de pintar todos mis sentidos, de un único color. El tuyo. Ahora el nuestro.